¿QUIÉN me reconocerá cuando
me deshaga de
los lazos, el jabón, el pelo,
el carmín, el flúor, los dientes,
las gafas, el rimel, las pestañas,
la ropa, el perfume, la piel?
Y cuando me muestre entonces en carne
viva,
frente a los maniquíes de los escaparates
en las calles, ¿Quién me reconocerá?
¿Resistiréis la tentación de llevarme
a un lugar seguro?













