Las tumbas de Saint-Denis

Mayo 16, 2007

Jorge Luis Borges: “Diálogo sobre un diálogo”

Archivado en: Jorge Luis Borges — max @ 6:35 am

A- Distraídos en razonar la inmortalidad, habíamos dejado que anocheciera sin encender la lámpara. No nos veíamos las caras. Con una indiferencia y una dulzura más convincentes que el fervor, la voz de Macedonio Fernández repetía que el alma es inmortal. Me aseguraba que la muerte del cuerpo es del todo insignificante y que morirse tiene que ser el hecho más nulo que puede sucederle a un hombre. Yo jugaba con la navaja de Macedonio; la abría y la cerraba. Un acordeón vecino despachaba infinitamente la Cumparsita, esa pamplina consternada que les gusta a muchas personas, porque les mintieron que es vieja… Yo le propuse a Macedonio que nos suicidáramos, para discutir sin estorbo.

Z (burlón)- Pero sospecho que al final no se resolvieron

A (ya en plena mística)- Francamente no recuerdo si esa noche nos suicidamos.


4 comentarios »

  1. pues este cuento me gusta mucho… se me hace que es un poco complicado de entender a primera instancia porque hay un personaje anonimo… no sabemos si es hombre o mujer y la ultima intervencion te deja en el suspenso lo cual pues es como el chiste de este cuento
    opino que borges pensaba que tenia que haber algo mas despues de esta vida… pensaba que en efecto habia un alma y que en efectivo esa alma era inmortal aunque a lo mejor sin memoria pues al final se dice que no se recuerda si en verdad esa noche se suicidaron

    Comment por jazmine — Octubre 16, 2009 @ 11:01 am | Responder

  2. Gracias por tu comentario Jazmine. Borges casi siempre nos deja así, un poco “confusos”.
    Salud,

    Comment por max — Octubre 16, 2009 @ 3:41 pm | Responder

    • No pues de nada…aunq ya lo comprendi mejor…
      macedonio fernandez es… es un escritor argentino si no me equivoco y ese mismo es el personaje en el cuento de borges la persona anonima es en efecto borges … eran amigos, el padre de borges era gran amigo de Macedonio y de alli borges eredo la amistad con macedonio asi que mas que ser un cuento es una realidad
      en efecto porque macedonio encima de esto es filosofo lo cual me lleva a pensar que esto fue una platica real sin que necesariamente se aian tenido que suicidar a lo mejor el fin solo fue lo que en realidad el imagino seria bueno escribir para el fin de su cuento

      Comment por jazmine — Octubre 18, 2009 @ 10:39 pm | Responder

  3. Jazmine, esto hay sobre macedonio Fernández en la Wiki, por si te interesa leer algo más. Saludos.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Macedonio_Fern%C3%A1ndez

    Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1 de junio de 1874 – 10 de febrero de 1952). Escritor argentino, autor de una obra sumamente original y compleja, que incluye novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior.
    Hijo de Macedonio Fernández, estanciero y militar, y de Rosa del Mazo Aguilar Ramos. En 1887 cursa sus estudios en el Colegio Nacional Central.

    Durante 1891-1892, como estudiante universitario, publica en El Progreso la serie de páginas costumbristas incluidas después en Papeles antiguos. Compañero y amigo íntimo de Jorge Guillermo Borges (padre de Jorge Luis Borges), comparten el interés por el estudio de la psicología y por la filosofía de Arthur Schopenhauer.

    En 1897 la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires le otorga el título de doctor en jurisprudencia. Publica en La Montaña, diario socialista dirigido por Leopoldo Lugones y José Ingenieros. Macedonio fue amigo personal de Juan B. Justo, con quien mantuvo correspondencia. En 1898, recibe su diploma de abogado. Al año siguiente, se casa con Elena de Obieta, con quien tendrá cuatro hijos.

    Publica en 1904 algunos poemas en la revista Martín Fierro. En 1910 obtiene el cargo de Fiscal en el Juzgado Letrado de Posadas, que desempeña durante algunos años.

    En 1920 muere su esposa. Los hijos quedan al cuidado de abuelos y tías. Abandona la profesión de abogado. Al volver Jorge Luis Borges de Europa en 1921, redescubre a Macedonio, con quien comienza una prolongada amistad. Borges, hacia 1960, dicta-ya ciego- un breve y sustancioso prólogo para una antología de Macedonio. Allí se nos dice que ninguna persona lo impresionó tanto como él. Hombre que no se cansaba de ocultar, antes que mostrar, su inteligencia proverbial. Macedonio prefería el tono de consulta modesta antes que el dictamen pontificador. Su tono habitual era el del ánimo perplejo. Lo caracterizaba la veneración de Cervantes, una cierta divinidad, para él. Detestaba todo aparato erudito, que entendía como una manera de eludir el pensamiento personal. De esta manera su actividad mental era incesante. Vivía desinteresado de las críticas ajenas, de confirmaciones o refutaciones exteriores. Con desparpajo y no cuestionada generosidad, atribuía su propia inteligencia a todos los hombres. Poseía la veneración supersticiosa de todo lo argentino. Y ejecutaba, en grado eminente, el arte de la soledad, y de la inacción. Sin hacer absolutamente nada, era capaz de permanecer solo, por horas. Pensar -no escribir- era su devota tarea. Aunque también solía, en la soledad de su pieza, o en la turbulencia de un café, abarrotar cuartillas en caligrafía minuciosa. Empero, no le asignaba valor a su palabra escrita. Dos temores lo atravesaban: el del dolor y el de la muerte. Borges conjetura que para eludir este último postuló la metafísica inexistencia del yo. En lo que concierne a la literatura, le importaba menos que el pensamiento y la publicación le era más indiferente que la literatura. Así, su vocación fundamental era la contemplativa y la persecución del desciframiento del misterio filosófico del universo.
    En 1928 se edita No toda es vigilia la de los ojos abiertos, a instancias de Raúl Scalabrini Ortiz y Leopoldo Marechal. Publica al año siguiente Papeles de Recienvenido. Durante este período, se preocupa por crear expectativas respecto a la posible aparición de la novela Museo de la Novela de la Eterna. En 1938 publica “Novela de Eterna” y la Niña del dolor, la “Dulce-persona” de un amor que no fue sabido, anticipación de Museo de la Novela de la Eterna.

    Tres años más tarde publica en Chile Una novela que comienza.

    En 1944 se publica una nueva edición de Papeles de Recienvenido. En 1947, Macedonio se instala en la casa de su hijo Adolfo, donde residirá hasta su muerte.

    Comment por max — Octubre 18, 2009 @ 10:57 pm | Responder


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